Gladio otra vez: Alemania podría haber detenido al atacante de Berlín pero no lo hizo. ¿Por qué?

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Por Tony Cartalucci

Según la emisora alemana Deutsche Welle (DW), las agencias alemanas de seguridad y de inteligencia estaban particularmente familiarizadas con el atacante de Berlín, Anis Amri, mucho antes de lanzar un gran camión a un mercado de Navidad, matando a 12 e hiriendo a muchos más.

En un artículo titulado “Todas las grietas por las que Berlín sospecha que Amri se deslizó“, una letanía familiar de excusas es vendida ante el público en un intento de explicar por qué el sospechoso no fue detenido, semanas, meses o incluso años antes de que llevara a cabo su ataque, tan pronto como se hizo evidente que era violento y un peligro para la sociedad.

El artículo de DW admite:

El sospechoso llamó por primera vez la atención de las autoridades en noviembre de 2015, cuando sin saberlo informó a un informante de la unidad de policía de investigación (BKA), en el estado de Renania del Norte-Westfalia, que quería “hacer algo en Alemania“, según un documento obtenido por el diario Süddeutsche Zeitung. También afirmó que podría conseguir un AK-47 para un ataque.

El artículo afirma que desde ese momento en adelante, Amri fue “vigilado” por las agencias alemanas. DW también admite:

Es más, aparentemente estaba buscando agresivamente una oportunidad para emprender un ataque en Alemania. La información que apuntaba a su potencial peligroso se volvió tan abrumadora que las autoridades lo designaron como una amenaza en febrero pasado.

DW informa entonces:

Toda la información fue luego entregada a la Fiscalía de Berlín. El sospechoso fue observado a partir de marzo. No levantó ninguna sospecha en los meses que siguieron, y las autoridades dejaron de vigilarlo en septiembre.

En diciembre, Amri llevaría a cabo su mortífero ataque, tal como lo hicieron los atacantes en Francia y Bélgica después de haber sido vigilados -en algunos casos durante años- antes de permitirles abandonar los radares de las agencias de seguridad y de inteligencia, justo antes de sus respectivos ataques mortales.

Las débiles excusas de Alemania por no aprehender a un hombre que admitió abiertamente que buscaba adquirir armas y tomar vidas humanas hacen eco de las excusas igualmente útiles proporcionadas por el gobierno francés tras una serie de ataques fatales a través de su territorio.

París ha reclamado una falta de recursos para procesar el gran número de terroristas potenciales que regresan de los campos de batalla. La propia Francia ha ayudado a enviar armas, combatientes y otras formas de apoyo material a organizaciones terroristas y a sus aliados.

Las excusas de Alemania podrían parecer plausibles, si no fuera por el hecho de que prácticamente todos los ataques terroristas que se han desencadenado no sólo en Alemania, sino en toda Europa, siguen un patrón similar en el que los sospechosos son vigilados, interrogados, atrapados e incluso detenidos y liberados varias veces. Realizando ataques espectaculares y políticamente convenientes en toda Europa.

Otra “Gladio”

Esa negligencia deliberada coincide con otro capítulo de la historia más reciente de Europa: el que, durante la Guerra Fría, las agencias de seguridad y de inteligencia de la OTAN mantiuvieron una miríada de organizaciones terroristas paneuropeas de todas las variedades imaginables, asesinando a opositores políticos, llevando a cabo espectaculares y mortales ataques terroristas, y utilizando la violencia, el miedo y la intimidación para manipular la percepción pública y los resultados políticos durante las elecciones de los respectivos estados.

Llamada “Operación Gladio“, sería descrita por el New York Times en un artículo de 1990 titulado, “EVOLUCIÓN EN EUROPA; Italia revela su red de guerrillas de la Guerra Fría , como:

En el nuevo orden de Europa, son los espías que nunca llegaron del frío, soldados de infantería en una red de guerrilla clandestina con una misión declarada: Luchar contra un enemigo que la mayoría de los europeos cree que ya no existe. El suyo es un cuento de cachés de armas secretas y nombres de código exóticos, de estratagemas militares y de intrigas políticas. En el mejor de los casos, su cuento no es más que una curiosa nota a pie de página sobre la guerra fría. La pregunta es si, en el peor de los casos, podría ser la clave del terrorismo sin resolver que se remonta a dos décadas.

El New York Times también revelaría:

El foco de la investigación es una operación clandestina llamada Gladio, creada hace décadas para armar y entrenar a los combatientes de la resistencia en caso de que la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia invadieran. Durante toda esta semana, se han divulgado organizaciones similares en prácticamente todos los países de Europa Occidental, incluidos aquellos que no pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

El New York Times también describiría cómo Gladio estaba acostumbrada a manipular la percepción pública, y usar el espectro del temor respecto al comunismo tras los ataques terroristas para obligar a las poblaciones a votar a los gobiernos del gusto de Washington y, esencialmente, culpar falsamente a los grupos opositores por la violencia que los EE.UU. y la OTAN estaban llevando a cabo con sus propias células terroristas.

La verdadera cuestión es si existen redes similares creadas y perpetuadas hoy por las agencias de inteligencia occidentales para llenar las filas de ejércitos mercenarios extranjeros en todas partes de Libia y Yemen, Siria y las fronteras de Irán, así como manipular e imponer temor a las poblaciones de los estados occidentales en casa.

Los espectaculares ataques terroristas como los de París, Bruselas y Berlín han demostrado ciertamente ser potentes eventos para influir en la opinión pública en cuanto al apoyo político de partidos y candidatos particulares, así como para fomentar el apoyo a las guerras en el extranjero contra las naciones “musulmanas“. También existe el hecho ineludible de que los mismos terroristas que Occidente representa como combatientes en su país están armados, financiados y respaldados directamente por Occidente en el extranjero o por los aliados más cercanos de Occidente en el Oriente Medio, Arabia Saudí y Qatar.

Si bien es tentador para la gente caer en el falso debate elaborado en esta recién formada “Guerra Fría“, las lecciones de la historia deben enseñarnos que no todo es lo que parece ser. Y cuando absolutamente todos los ataques terroristas son llevados a cabo por sospechosos profundamente íntimos con las agencias occidentales de seguridad y de inteligencia, tanto en casa como en las guerras auspiciadas por Occidente en el extranjero, la tentadora narrativa del “enfrentamiento entre civilizaciones” debería ser reemplazada por la perspectiva del glorioso regreso de Gladio al cálculo político occidental.

Además, la próxima vez que se les diga a las agencias que “dejen de mirar” a un sospechoso, tal vez sería mejor mirarlos dos veces más de cerca, así como a aquellos que les dicen que “dejen de mirar“.

Tony Cartalucci, investigador y escritor geopolítico con sede en Bangkok, especialmente para la revista en línea “New Eastern Outlook“.

Traducido del inglés: http://journal-neo.org/2017/01/20/gladio-again-germany-couldve-but-didnt-stop-berlin-attacker-why/

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