Berlín

La fascinante historia de la misión secreta del submarino U-234 y la bomba atómica nazi

u234

Cuando los vencedores escriben la historia, es normal que barran para casa. Todos hemos oído hablar del proyecto Manhattan que permitió la creación de las bombas atómicas que los EE.UU. lanzaron sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Pero lo que no suele contarse es que el éxito del proyecto se debió a la pura casualidad… y a los nazis.

Resulta que los científicos de la Alemania nazi habían resuelto los problemas que tenían los científicos en EE.UU., y dado que las fuerzas de la URSS estaban a las puertas de Berlín, se preparó una misión secreta: un submarino con la etiqueta U-234 partiría hacia Japón con la documentación de las investigaciones atómicas, 500 kg. de uranio enriquecido u235, junto a la última tecnología alemana como un ejemplar desmontado del primer avión a reacción y un cohete V2.

Sin embargo, el tiempo actuó en su contra y Alemania se vió obligada a rendirse antes de que el submarino llegara a su objetivo, sobreviviendo a los constantes ataques aliados pues éstos descodificaban los mensajes secretos alemanes. Así pues, el capitán, al recibir las órdenes de la rendición, condujo el submarino hacia la flota estadounidense, siendo entonces conducido al puerto americano de Portsmouth.

Cuando las fuerzas estadounidenses repasaron la carga del submarino se llevaron la sorpresa de sus vidas. Y así, unos meses después todo el material atómico llegó a Japón, pero no de la forma en la que había sido planeado originalmente. Ironías de la historia.o

En el siguiente documental alemán subtitulado al castellano puedes conocer todos los detalles de esta fascinante historia:

En el siguiente vídeo, JL de Mundodesconocido hace una ampliación al tema con datos muy interesantes:

Gladio otra vez: Alemania podría haber detenido al atacante de Berlín pero no lo hizo. ¿Por qué?

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Por Tony Cartalucci

Según la emisora alemana Deutsche Welle (DW), las agencias alemanas de seguridad y de inteligencia estaban particularmente familiarizadas con el atacante de Berlín, Anis Amri, mucho antes de lanzar un gran camión a un mercado de Navidad, matando a 12 e hiriendo a muchos más.

En un artículo titulado “Todas las grietas por las que Berlín sospecha que Amri se deslizó“, una letanía familiar de excusas es vendida ante el público en un intento de explicar por qué el sospechoso no fue detenido, semanas, meses o incluso años antes de que llevara a cabo su ataque, tan pronto como se hizo evidente que era violento y un peligro para la sociedad.

El artículo de DW admite:

El sospechoso llamó por primera vez la atención de las autoridades en noviembre de 2015, cuando sin saberlo informó a un informante de la unidad de policía de investigación (BKA), en el estado de Renania del Norte-Westfalia, que quería “hacer algo en Alemania“, según un documento obtenido por el diario Süddeutsche Zeitung. También afirmó que podría conseguir un AK-47 para un ataque.

El artículo afirma que desde ese momento en adelante, Amri fue “vigilado” por las agencias alemanas. DW también admite:

Es más, aparentemente estaba buscando agresivamente una oportunidad para emprender un ataque en Alemania. La información que apuntaba a su potencial peligroso se volvió tan abrumadora que las autoridades lo designaron como una amenaza en febrero pasado.

DW informa entonces:

Toda la información fue luego entregada a la Fiscalía de Berlín. El sospechoso fue observado a partir de marzo. No levantó ninguna sospecha en los meses que siguieron, y las autoridades dejaron de vigilarlo en septiembre.

En diciembre, Amri llevaría a cabo su mortífero ataque, tal como lo hicieron los atacantes en Francia y Bélgica después de haber sido vigilados -en algunos casos durante años- antes de permitirles abandonar los radares de las agencias de seguridad y de inteligencia, justo antes de sus respectivos ataques mortales.

Las débiles excusas de Alemania por no aprehender a un hombre que admitió abiertamente que buscaba adquirir armas y tomar vidas humanas hacen eco de las excusas igualmente útiles proporcionadas por el gobierno francés tras una serie de ataques fatales a través de su territorio.

París ha reclamado una falta de recursos para procesar el gran número de terroristas potenciales que regresan de los campos de batalla. La propia Francia ha ayudado a enviar armas, combatientes y otras formas de apoyo material a organizaciones terroristas y a sus aliados.

Las excusas de Alemania podrían parecer plausibles, si no fuera por el hecho de que prácticamente todos los ataques terroristas que se han desencadenado no sólo en Alemania, sino en toda Europa, siguen un patrón similar en el que los sospechosos son vigilados, interrogados, atrapados e incluso detenidos y liberados varias veces. Realizando ataques espectaculares y políticamente convenientes en toda Europa.

Otra “Gladio”

Esa negligencia deliberada coincide con otro capítulo de la historia más reciente de Europa: el que, durante la Guerra Fría, las agencias de seguridad y de inteligencia de la OTAN mantiuvieron una miríada de organizaciones terroristas paneuropeas de todas las variedades imaginables, asesinando a opositores políticos, llevando a cabo espectaculares y mortales ataques terroristas, y utilizando la violencia, el miedo y la intimidación para manipular la percepción pública y los resultados políticos durante las elecciones de los respectivos estados.

Llamada “Operación Gladio“, sería descrita por el New York Times en un artículo de 1990 titulado, “EVOLUCIÓN EN EUROPA; Italia revela su red de guerrillas de la Guerra Fría , como:

En el nuevo orden de Europa, son los espías que nunca llegaron del frío, soldados de infantería en una red de guerrilla clandestina con una misión declarada: Luchar contra un enemigo que la mayoría de los europeos cree que ya no existe. El suyo es un cuento de cachés de armas secretas y nombres de código exóticos, de estratagemas militares y de intrigas políticas. En el mejor de los casos, su cuento no es más que una curiosa nota a pie de página sobre la guerra fría. La pregunta es si, en el peor de los casos, podría ser la clave del terrorismo sin resolver que se remonta a dos décadas.

El New York Times también revelaría:

El foco de la investigación es una operación clandestina llamada Gladio, creada hace décadas para armar y entrenar a los combatientes de la resistencia en caso de que la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia invadieran. Durante toda esta semana, se han divulgado organizaciones similares en prácticamente todos los países de Europa Occidental, incluidos aquellos que no pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

El New York Times también describiría cómo Gladio estaba acostumbrada a manipular la percepción pública, y usar el espectro del temor respecto al comunismo tras los ataques terroristas para obligar a las poblaciones a votar a los gobiernos del gusto de Washington y, esencialmente, culpar falsamente a los grupos opositores por la violencia que los EE.UU. y la OTAN estaban llevando a cabo con sus propias células terroristas.

La verdadera cuestión es si existen redes similares creadas y perpetuadas hoy por las agencias de inteligencia occidentales para llenar las filas de ejércitos mercenarios extranjeros en todas partes de Libia y Yemen, Siria y las fronteras de Irán, así como manipular e imponer temor a las poblaciones de los estados occidentales en casa.

Los espectaculares ataques terroristas como los de París, Bruselas y Berlín han demostrado ciertamente ser potentes eventos para influir en la opinión pública en cuanto al apoyo político de partidos y candidatos particulares, así como para fomentar el apoyo a las guerras en el extranjero contra las naciones “musulmanas“. También existe el hecho ineludible de que los mismos terroristas que Occidente representa como combatientes en su país están armados, financiados y respaldados directamente por Occidente en el extranjero o por los aliados más cercanos de Occidente en el Oriente Medio, Arabia Saudí y Qatar.

Si bien es tentador para la gente caer en el falso debate elaborado en esta recién formada “Guerra Fría“, las lecciones de la historia deben enseñarnos que no todo es lo que parece ser. Y cuando absolutamente todos los ataques terroristas son llevados a cabo por sospechosos profundamente íntimos con las agencias occidentales de seguridad y de inteligencia, tanto en casa como en las guerras auspiciadas por Occidente en el extranjero, la tentadora narrativa del “enfrentamiento entre civilizaciones” debería ser reemplazada por la perspectiva del glorioso regreso de Gladio al cálculo político occidental.

Además, la próxima vez que se les diga a las agencias que “dejen de mirar” a un sospechoso, tal vez sería mejor mirarlos dos veces más de cerca, así como a aquellos que les dicen que “dejen de mirar“.

Tony Cartalucci, investigador y escritor geopolítico con sede en Bangkok, especialmente para la revista en línea “New Eastern Outlook“.

Traducido del inglés: http://journal-neo.org/2017/01/20/gladio-again-germany-couldve-but-didnt-stop-berlin-attacker-why/

Occidente reescribe el pasado

Por Manlio Dinucci.

Manlio Dinucci observa que la cobertura que dan los medios de prensa occidentales a hechos como el atentado de Berlín y las guerras contra Libia y Siria no se molesta en reportar hechos comprobados. Más bien recuerda lo que el novelista George Orwell llamó el “Ministerio de la Verdad”. La actualidad se divide en secuencias cortas completamente desconectadas entre sí, para que los hechos resulten incomprensibles, dando así a los gobernantes el más amplio margen para esconder sus crímenes.

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«Masacre de Berlín, ¿porqué el terrorista dejó sus documentos?», se pregunta el diario italiano Corriere della Sera, refiriéndose a elementos que califica de «rarezas». Para dar respuesta a esa pregunta basta con escrutar un poco el pasado reciente, ese que ya nadie recuerda.

Es un pasado reescrito por el «Ministerio de la Verdad» –descrito por George Orwell en su novela de política-ficción titulada 1984, como una crítica del «totalitarismo staliniano»–, hoy convertido en realidad en las «democracias occidentales». Así se ha logrado borrar la historia, debidamente documentada, de estos últimos años.

En ese caso se halla la historia de la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Libia, decidida –como puede comprobarse en los correos electrónicos de la señora Clinton– para bloquear el plan de Kadhafi de crear una moneda africana alternativa frente al dólar y el franco CFA [1]. Esa guerra se inició con una operación secreta –autorizada por el presidente Barack Obama–, financiando y armando grupos islamistas, inicialmente clasificados como «terroristas», grupos entre los que se hallaban los núcleos de lo que sería el Emirato Islámico [Daesh]. Posteriormente, esos núcleos recibieron armamento a través de una red de la CIA (lo cual fue documentado por el New York Times en marzo de 2013 [2]) cuando, después de haber ayudado al derrocamiento de Kadhafi, pasaron a Siria en 2011 para derrocar a Assad y seguidamente atacar Irak –en momentos en que el gobierno de al-Maliki se alejaba de Occidente y se acercaba a Pekín y Moscú [3]).

También ha sido borrado el documento de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos (DIA, siglas en inglés) –con fecha del 12 de agosto de 2012 y desclasificado el 18 de mayo de 2015 [4]– donde se señala que «los países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía sostienen en Siria a las fuerzas que tratan de controlar las zonas orientales» y que existe, con ese objetivo, «la posibilidad de que se instale un emirato salafista en el este de Siria».

Borrada también la documentación fotográfica sobre el senador estadounidense John McCain, quien, al penetrar [ilegalmente] en suelo sirio como enviado de la Casa Blanca, se reunió en mayo de 2013 con Ibrahim al-Badri, el hoy «Califa» que encabeza el Emirato Islámico [5].

Simultáneamente, siguiendo el esquema de la «neolengua» orwelliana, el léxico político-mediático se adapta según convenga en cada caso: los terroristas, definidos con esa palabra cuando sirven para aterrorizar a la opinión pública occidental para que esta apoye la política de Estados Unidos y la OTAN, son calificados de «opositores» o «rebeldes» cuando perpetran masacres contra los civiles en Siria. Recurriendo a la «neolengua» de las imágenes, nos esconden durante años la dramática situación de la población de los barrios de Alepo bajo la ocupación de las formaciones terroristas respaldadas por Occidente; pero cuando las fuerzas del Ejército Árabe Sirio comienzan a liberar esos barrios, con apoyo de Rusia, nos muestran diariamente el «martirio de Alepo».

Nos esconden, en cambio, la captura por las fuerzas gubernamentales sirias, el 16 de diciembre de 2016, de un grupo de militares de la «Coalición por Siria» –en el que se cuentan al menos 14 oficiales de Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Jordania y Marruecos– que, desde un bunker en el este de Alepo, coordinaban las acciones de los terroristas de al-Nusra (afiliados a al-Qaeda) y de otros grupos [6].

Viendo todo lo anterior, no es difícil responder la pregunta que se hace el Corriere della Sera. Como ya sucedió antes, en la masacre perpetrada en la sede de Charlie Hebdo y en tantos otros casos similares, los terroristas “olvidan” y “abandonan” algún documento de identidad que permite su rápida identificación y subsiguiente eliminación.

En Berlín también pudieron verse otras «rarezas». Al registrar el camión, inmediatamente después de la masacre, la policía y los servicios secretos no vieron que debajo del asiento del conductor estaba… el documento de identidad del tunecino, además de un montón de fotos. Así que arrestaron a un pakistaní –liberado al día siguiente por falta de pruebas. Sólo entonces, un agente especialmente experimentado fue a mirar debajo del asiento del conductor y descubrió los papeles del terrorista. Interceptado, por casualidad, y en medio de la noche, el tunecino fue eliminado por una patrulla cerca de la estación de trenes de Sesto San Giovanni, en Milán (Italia), a un kilómetro del punto de partida del camión polaco utilizado en la masacre de Berlín. Todo eso, documentado por el «Ministerio de la Verdad».

Manlio Dinucci

Geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas: Laboratorio di geografia, Zanichelli 2014 ; Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ; Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] «La recolonización de Libia», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 10 de marzo de 2016.

[2] «Descubren puente aéreo de la CIA para armar a los “rebeldes sirios”», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 30 de marzo de 2013.

[3] «Yihadismo e industria petrolera», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 23 de junio de 2014.

[4] Rapport de l’Agence de Renseignement militaire aux divers services de l’administration Obama sur les jihadistes en Syrie, 12 de agosto de 2012.

[5] «John McCain, el organizador de la “primavera árabe” y el Califa», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de agosto de 2014.

[6] «ONU: El Consejo de Seguridad se reúne a puertas cerradas por arresto de oficiales de la OTAN en Alepo», «URGENTE: Arresto de yihadistas y militares extranjeros en el este de Alepo», Red Voltaire, 16 y 18 de diciembre de 2016.

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